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miércoles, 14 de mayo de 2014

Alarma Abusón

Aunque este tema da para varias clases y más ejercicios, hoy hemos conectado a los pequeños con la conciencia del bullying en las aulas, aprovechando que estamos tratando la comunicación este trimestre. Como todos saben que yo también estoy estudiando, como ellos, y que a mí también me ponen deberes, como a ellos, hemos hecho una mesa redonda en la que me han ayudado a rellenar las preguntas que me han hecho en la universidad. Les ayuda mucho a sentirse escuchados cuando me siento en la silla pequeña con ellos y son ellos los que se convierten en expertos en la materia. (Tranquilos, el trabajo de la uni en cuestión ya fue entregado y debidamente investigado, y fue una de las cosas que inspiró esta claseJ).
Hicimos una lista de los abusones que cada uno conoce de su clase. Primero los nombres y como algunos comparten clase, discutieron sobre quién es más abusón que quién. Se trataba de que tomaran conciencia de quién es pegón, o abusa de los compañeros. Y esa parte la tienen clara, cristalina. Luego hacen una ronda de explicaciones sobre lo que hay que hacer cuando un abusón está pegando o chinchando a otro niño, y la teoría la tenemos clara también: avisar a los profes, separar a los que se pegan, incluso defender al más pequeño. Ahora… ¿qué es lo que hacemos en la práctica? Cuando Saray –que mide casi 10 centímetros más que sus compañeros y pesa casi lo mismo que yo, en segundo de primaria- amenaza con tirarle la pelota a Rosita –que como su propio nombre indica, es pequeñita y de cara redondita y aniñada para su edad ¿qué hacen sus compañeros?

La cuestión es que algunos separan a los que se pelean, pero sólo cuando la víctima ha rebasado su límite, y está en el suelo, llorando, ya sea de dolor o de desesperación por no saber qué hacer ante la situación. La verdad es que suele ser la misma víctima, y el mismo abusón. Os pondré en una entrada aparte sobre las dinámicas que se generan en las clases y cómo detectar cuando tenemos  un problema que atajar, cuándo nuestro hijo puede estar abusando de sus compañeros o cuando puede estar siendo víctima de un abusón. ¿qué hemos practicado hoy en clase? Hemos elegido un abusón, una víctima, y varios testigos… y hemos ido turnando los papeles y en cada ronda, uno de los testigos era el encargado de que la víctima no sufriera daños, por todos los medios que conociera salvo la violenci ¿por qué el testigo y no el abusón? Hoy queríamos crear una conciencia de acción solidaria: lo que parece que no es mi problema (¡pero profe! ¡si yo no le he pegado! ¡si no he sido yo quien le ha hecho llorar!) Podría serlo mañana. Podría pasarle a nuestra hermana pequeña. Nos podría pasar en el instituto y en otro  formato hasta en el trabajo. Y visto que ya sabemos identificar abusones, lo siguiente es reaccionar ante ello, darle voz, aunque hoy no vaya con nosotros.

Pequerrecomendación: Creamos conciencia de las realidades cuando les ponemos palabras y las sacamos al exterior. Ayuda a tu peque a darle forma a lo que siente, y a lo que vive. Por más que nos cuesta la vida no terminar sus frases o darles palabras para expresarse, déjale tiempo para ordenarse mentalmente, para buscar la palabra, anímale con una sonrisa y con un gesto de la cabeza, pero deja que sea él quien elige las palabras con las que le da forma al mundo. ¡Escuchándole vas a descubrir un montón de lo que hay en esa pequeña cabecita!

miércoles, 23 de abril de 2014

¡Me importas!

Estamos aprendiendo a aprender sobre los demás. Os contaría lo de la descentración del pensamiento infantil y cómo les ayuda en su desarrollo cognoscitivo, pero me ibais a acusar (y con razón) de decir palabrotas. Y como tengo un compromiso con mis hijos de no decir palabrotas para ser un buen ejemplo para ellos, voy a contároslo de otra forma. En vez de hablarles de Piaget, hemos discutido cómo es que los mayores llegamos a aprender de los demás. Y se nos ocurrió que podíamos imitarlos, y practicar a preguntar primero para responder a algunas preguntas que teníamos “como tarea” contestar, pero luego ya por curiosidad genuina, para saber más de nuestros amigos. Nos convertimos, por turnos, en entrevistadores y entrevistados durante toda una clase. Libreta en mano, fuimos a por unos datos básicos: nombre, años, color favorito, asignatura preferida, deportes que le gustan… y según se iban completando, los mismos entrevistadores iban añadiendo. ¡Se acabaron contando hasta sus películas favoritas!
Y os preguntaréis ¿para qué quiero yo que mi niño aprenda a preguntar sobre su plato favorito a sus amigos? ¿O cuál es mi vestido favorito? Sabemos por algunos estudios que una alta puntuación en inteligencia emocional suele ir de la mano con personas satisfechas con sus vidas. Y si convertimos el concepto “emocionalmente inteligente” en cosas que hacemos o decimos (conductas observables) una de las primeras que nos encontramos es la capacidad de interesarse por otras personas. Cuando aprendemos a escuchar a los demás, a hacerles preguntas, a querer entenderlos, desarrollamos muchas habilidades que mejoran nuestro nivel de IE. ¿Cuáles?
-          La empatía. Porque cuando nos preocupamos de saber más sobre alguien, podemos acabar entendiendo cómo se siente respecto a una situación.
-          La capacidad de escucha. Porque para entender lo que nos dicen, tenemos que poner nuestros sentidos en la otra persona y eso que nos está contando. Y cuando prestamos atención a otra persona, hacemos que ésta se sienta mejor, sólo por el hecho de sentirse escuchada. Cuando otra persona se siente atendida en lo que dice, tiene más ganas de compartirse, es más amable, y normalmente se pone contenta. Al compartir esa emoción, el “entrevistador” se contagia de que su “entrevistado” esté alegre de poder hablar de sus cosas.
Así que si fomentamos la curiosidad innata de nuestros pequeños por las personas que les rodean, les estamos abriendo el camino a pensar en los demás, a considerar que hay gustos diferentes a los suyos, puntos de vista que ellos quizás no habían visto, que los otros sienten, viven, piensan, de diversas maneras y que ellos, a través de preguntas (ya llegaremos a fomentar la capacidad de observación, para otra clase!) pueden conseguir mucha información sobre su mundo

Pequerrecomendación: no te hace falta ponerle a hacer entrevistas en el parque pero puedes preguntarle por los gustos de otros cuando te habla de los suyos espontáneamente. Entonces cuando te cuenta que quiere arroz blanco para comer porque le encanta le puedes preguntar ¿sabes cuál es el mío? ¿y el de papi? Y luego cuando se cocina ese plato en casa, el favorito de uno de los papis, o cuando se come fuera, el peque se sentirá feliz al recordarlo y el papi correspondiente por saber que lo recuerda, y estaremos promoviendo a la vez el interés genuino por los que le rodean, otra herramienta para su mochila de habilidades emocionalmente inteligentes.

martes, 1 de abril de 2014

Un Comité de Notables

Hoy una de las niñas de clase quiere contarnos la historia de una niña que sufre de soledad porque es nueva en el cole y las otras niñas no la dejan jugar con ella. Esta niña está tan triste y se siente tan sola que se porta mal en clase, llora mucho y desobedece, se pelea con su hermano pequeño y no quiere ir al cole. Esta niña ha probado con todas las cosas que sabe hacer: lo ha pedido por favor, como les decimos los papis a los nenes que tienen que pedir las cosas. Se ha puesto triste cuando no la han dejado jugar, se ha frustrado y se ha enfadado, pero todo la lleva al mismo sitio: sigue sin poder jugar en el recreo. Y como ya no se le ocurren más cosas que probar, y como lo que ha probado no le ha funcionado, se ha cansado de probar y ahora se sienta debajo de una mesa y no quiere jugar ni hablar con sus compañeros de clase.
Decidimos hacer un comité de notables para manejar semejante situación ¡hay que hacer algo para ayudar a esta chiquilla! Y el grupo entero se reúne alrededor de una mesa redonda y se nombra un moderador, y una chica que representa a aquella chiquilla, Loreto vamos a decir que se llama. Explicamos esto del comité de notables, ¿esto qué es? Es fácil, mirad. Hay personas que saben mucho de unas cosas o de otras. Imaginaos, estamos en crisis en España y Rajoy reúne alrededor de una mesa a un montón de expertos en solucionar crisis, le dan un saco entero de ideas, y aunque no todas van a valer para resolver la crisis, algunas seguro que se pueden probar. Así que esta tarde, nuestro grupito que empezó a hablar de emociones hace poco más de seis meses se ha convertido en consejero para Loreto. Así que la consigna es: imaginémonos que sabemos todo lo que pasa por las cabezas de los niños, y sabemos ya mucho de Inteligencia Emocional, y de cómo se sienten las personas. Si fuéramos expertos en esto… ¿qué le recomendaríamos a Loreto?
Nuestra Loreto que no tiene un grupito de amigas en el recreo es, durante toda esta hora, la que encabeza la mesa alrededor de la que charlamos sobre posibles cosas que se nos ocurren que puede hacer. Es la razón de que estemos allí y así como nos decía que no se sentía querida en el recreo, de pronto es el centro de la clase. Y poco a poco salen ideas, algunas loquísimas, otras imposibles, algunas que quizás… y otras que no sé…  y hemos aprendido todos ¡ojo! Loreto ha incorporado varios puntos de vista a lo que ella ya veía, y algunas ideas que igual podrían ayudarla a que sus compañeras de clase la dejaran jugar, y se ha visto a sí misma a través de los ojos de sus compañeros de clase de IE. Los compañeros, se han convertido en expertos ¡y menudos expertos! Hablábamos de enfados, de pegar, de tristeza, de frustración, de rabia… y han compartido sus experiencias y practicado la empatía. Loreto pensaba que era la única a la que le pasaba, esto de que no la dejaran jugar. ¿sabéis qué? Resulta que a Eduardo le piden el último para jugar al basket y le hace sentir mal. Y que a Mónica no la dejan jugar a la comba porque dicen que se cae todo el rato y es una torpe. Y entre todos, con consejos y empatía, han conseguido que Loreto se vaya a casa con una lista de opciones en su mochila de recursos y se han ido ellos mismos con la satisfacción de haber hecho sentir mejor a otra persona con sus habilidades. Hay clases que no quieres que se acaben nunca… esta fue una de esas.

Pequerrecomendación: las reglas del mundo de los mayores no aplican en todos los momentos en el mundo de los pequeños… los compañeros del entorno donde un peque se siente mal, triste, rechazado o dado de lado, pueden aportarle alternativas que nuestro peque no ve, porque desde algunos sentimientos uno no quiere alternativas. Quiere hacerse bicho bola y desaparecer. Dejarles gestionar ese sentimiento y que valoren las alternativas y sean ellos quienes propongan lo que van a hacer, les ayuda en ese proceso de toma de decisiones y a elegir la solución que les parece mejor, así ven cómo sus decisiones se relacionan con los resultados y aprenden a regularlas. 

martes, 25 de marzo de 2014

Los otros también sienten

“¿Cómo es que mi madre me regaña cuando tengo deberes que hacer y yo estoy a gusto jugando y le digo que no quiero dejar de hacerlo? ¡Si me estoy divirtiendo! ¿Por qué no me deja? Igual cuando estoy hablando con mi compañero de mesa en clase, que la profe me regaña porque me distraigo. No me entienden…” De esto va la empatía. Uno se fija en los sentimientos de uno, y tener en cuenta sentimientos y necesidades de los demás, no es fácil. ¿Qué hemos hecho durante muchas de las clases del segundo trimestre? Disfrazarnos. La empatía tiene mucho de eso, de ser otro por un momento.

Os cuento una de las que hemos hecho: tenemos un bolsón enorme con trapos, retales, algunas prendas viejas y viejos disfraces míos y de mis hijos. Los desparramamos en el suelo y cada uno puede elegir las prendas y complementos que quiere usar para crear un personaje que será secreto. Se toman su tiempo probando unas cosas y otras hasta que ya lo encuentran, y entonces cada uno sale al centro del círculo y escenifica las cosas que hace y dice su imitado. Tiene que hacer todo, voces, gestos, frases hechas… y entonces los demás tienen que adivinar quién o qué es. A veces es un profe, la doctora, tuvimos un ciego, un príncipe, una bailaora,… Imitar a alguien no es solamente vestirse sino por un momento reflexionar qué hace, cómo lo hace, qué dice y cómo lo dice, otra persona. Actuar delante de los compañeros vence la timidez entre risas, ya que todo el juego ha sido libre, las normas han sido pocas, y han ido eligiendo hasta ese momento lo que han ido queriendo, cambiando, volviendo al principio. Se han tomado un rato para pensar qué querían que vieran los otros de su personaje y han salido al centro, y con gestos, baile, y mímica han hecho lo que hace su imitado. Entre todos iban probando ¡eres una cantante! ¡no, no, es una bailarina, mira…! ¡que no, que es una profesora de baile! Y la profesora hacía una reverencia hacia el público y dejaba paso al siguiente disfraz. Durante la sesión, curiosamente no ha habido peleas, y ha habido muchos menos tropezones de unos con otros. Se han movido libres por la clase, haciendo cosas y gestos que no hacen normalmente, y hablando con sus amigos hasta haciendo las voces de sus imitados. Han sido otros por un buen rato y al acabar, cuando hemos hecho una ronda de mímica rápida con un gesto a adivinar por cada niño, todos han acertado rápidamente cómo se sentía quien estaba gesticulando. Salir de sus roles les enseña que hay otros sentimientos aparte de los suyos, y poco a poco a pensar en ellos cuando sacan una conclusión.

Pequerrecomendación: motivarles a experimentar con otros roles les permite sentirse otro por un momento –dentro de cada edad hay algunas limitaciones, habrá una entrada explicándolo-Cuando quieras que reflexione sobre algo que ha hecho desde otro punto de vista, pídele que se disfrace, que imite la voz, que se ponga una prenda… de la persona que quieres que imite. Si es papá, dale una corbata, y dile que te cuente lo que ha pasado como si fuera papá, y cómo se siente siendo papi, frente a lo que haya sucedido.

lunes, 17 de marzo de 2014

Experimentando con la Autoestima

Aprovechamos que hace un buen día para jugar en la calle (y quizás no queden muchos de estos ya hasta primavera) para hacer la sesión de juegos sobre el cuento en el patio. Empezamos por recordar el cuento, sin leerlo de nuevo, sino preguntando a los peques qué recuerdan de la historia. Volvemos sobre los valores del cuento para recordar en qué somos buenos nosotros. Jugamos al juego de la muralla china y la invasión de los mongoles (ya que el amigo de Berta es chino) para trabajar el cumplimiento de las normas acordadas y divertirnos practicando un ejercicio de coordinación, astucia, y velocidad. Seguidamente jugamos a ser abejas que traen a la colmena los colores necesarios para hacer miel, donde cuenta el trabajo en equipo, la observación y la velocidad, igual que la obediencia a las normas que hemos acordado conjuntamente. Para acabar la clase, aterrizamos como abejitas en un trocito de patio donde aún quedan rayitos de sol y hacemos asamblea. Cada uno de los niños cuenta a los demás qué es que lo que saben hacer para hacer sentir bien a los demás, buscando un ejemplo de algo que hacen con papá y mamá para que éstos sonrían. De cada sugerencia de cada uno todos opinan, le dan ideas, le aplauden o le dicen qué les parece, si ellos hacen eso u otra cosa. Hoy se han ido con deberes a casa: cada uno va a practicar eso que hace sentir bien a sus papis y el próximo día nos contará qué ha hecho, y reflexionaremos sobre qué ha sentido al hacer sentir bien a alguien querido.
Pequerecomendación: ponerse en el lugar de otro es un ejercicio que progresa con la edad en el desarrollo infantil. Cuanto más mayores, más hábiles en esta tarea, pero también es el momento en el que se generan los sesgos de pensamiento. A cualquier edad, devolver a los pequeños la reflexión ¿cómo crees que se siente ahora xxx? Ya les lleva a calzarse los otros zapatos y mirar el mundo desde allí, con lo que considerarán qué sienten otros con lo que ellos hacen. Con los más pequeños es útil ayudarles a reflexionar un poco más ¿está contento tu amigo ahora que te has burlado de su peinado? ¿crees que se siente más feliz? ¿está papá alegre ahora que has recogido tu cuarto? ¿te sientes más feliz?

lunes, 10 de marzo de 2014

¡No me gusta!

Estábamos empezando la clase, organizando lo que íbamos a trabajar, cuando la misma interacción entre los pequeños nos da una oportunidad para trabajar en comunicación, espontáneamente. Con los peques he aprendido que puedo llevar un guión en la cabeza de lo que quiero trabajar en clase, pero que no todos los días son iguales, y hay días en que el juego tiene que ser más flexible y otros en que estar sentados nos resulta lo mejor. Así que tengo los ojos abiertos, porque aunque yo llevo mi juego en la cabeza, en ocasiones ha sido algo que ha pasado en clase lo que ha propiciado un aprendizaje y una reflexión.
¿Qué pasó? Pues sencillo, algo que además seguro que os pasa en casa en muchas ocasiones. Los peques buscan el apoyo o la ayuda de los mayores alrededor cuando alguien les molesta. No me entendáis mal, que no es que esto esté mal ni nada. Si uno más grande le está haciendo daño, lógicamente intervendremos y defenderemos a nuestro retoño. Hacer esto, no obstante, no impide que le ayudemos a acostumbrarse a hacer notar lo que le gusta y lo que no, a quien se lo hace. Total, al pequeño [Ernesto vamos a llamarle], un compañero de juegos suele golpearle para llamar su atención. Ernesto viene cada vez llorando “prooooofeeeee… que [Julián se llamará el susodicho] me ha pegado una patadaaaaaaa….” Entre hipos y lágrimas. La profe, mamá, el mayor que esté a mano seguro que le dice a Julián “chico, ve con cuidado, ¡no hagas daño a Ernesto, hombre!”. Correcto. ¿Y si invitamos también a Ernesto a decirle a Julián “oye, Julián, no me golpees, ¡no me pegues, que no me gusta!”?. Ernesto seguirá por supuesto buscando la ayuda de quienes le protegen en cada entorno cuando Julián le golpee, pero sabrá que él también puede hacer algo con la situación. Él tiene algo que decir, algo que hacer, frente a las cosas que le desagradan. Y en ocasiones ese algo sucede que soluciona parte del problema, y Julián le pega menos porque Ernesto “responde” de una manera directa con una respuesta que es absolutamente lógica, que es algo que los niños valoran usualmente más que los adultos. Me explicaré. “No me gusta” no tiene respuesta desde el punto de vista de la razón. No se puede estar equivocado en lo que a uno le gusta o no. No entramos en que si está bien o mal, o que si la razón la tienes tú o yo. Solo es que no me gusta. Si quieres jugar conmigo, no harás cosas que no me gustan ¿no?
Que se van a seguir “peleando” y encontrando ¡claro que sí! Sólo le estamos dando una herramienta a ese peque, para su mochila de recursos para vivir en sociedad. Es más probable que te den lo que quieres si sabes pedirlo.

Pequerrecomendación: Cuando viene y te pide ayuda en situaciones en que hay otra persona implicada, invítale a decirle al otro cómo se siente. Cuando algo no le guste, invítale a que le ponga nombre y lo haga saber. Le estarás ayudando a ampliar su vocabulario emocional, además de mejorar su comunicación con quienes le rodean, amén de entender más de sus sentimientos ¡Todo ventajas!

sábado, 8 de marzo de 2014

Hablamos de hablar

-          ¿Quién sabe hablar de por aquí? Comenzamos la clase preguntando. ¡Qué bien! Todos levantan la mano. ¿Y quién me dice cuál es su equipo de fútbol favorito?
-          ¡yoooo! ¡el madriiiiiid!
-          Ay, qué bien. Del mejor equipo del mundo.
-          ¡Que nooooo! ¡Qué el Madrid es una m…..! ¡Yo soy del Atleti! ¡Eres toooooonto!
Y sí. Si definimos “saber hablar” como la capacidad de utilizar el lenguaje, sabemos hablar todos. Ahora ¿hablar sin ofender a los demás, sin atacar, sin menospreciar? A menudo necesitamos que lo que les gusta a los otros sea malo para que lo nuestro sea bueno. Y entonces mi equipo “es el mejor”, parece que no nos basta con que sea bueno, o nuestro favorito. Y Violeta es la mejor artista de todos los tiempos y si alguien le dice a nuestra hija que canta fatal, nuestra hija casi rompe a llorar, o empuja al osado que se ha atrevido a insultar a su ídolo.

Hay mucho detrás del por qué nos pasa, lo de identificarnos con un equipo de fútbol, un cantante, un actor o actriz, un artista, o en el peor de los casos algún televisivo famoso. Sin entrar en eso, que dará para otra entrada, hoy haremos un repaso rápido de lo que vamos a trabajar a través de varias actividades en grupo sobre la comunicación. Queremos hablar de cómo utilizar el lenguaje positivo y para ello los menos vergonzosos se han atrevido a cantar y bailar. Cada uno de sus compañeros tiene que encontrar algo que le haya gustado en su actuación. Aprendemos a fijarnos en lo bueno, en lo positivo, a darle palabras y también a atrevernos a decirlo –parece que de peques es más fácil “meterse” con alguien que decirle “oye, ¡qué bien cantas!”
Vamos a hablar de hablar bien, valorar lo bueno y observar cómo se siente el evaluado, y vamos a hablar de decir las cosas que no gustan. A nadie le gusta que le digan “eres torpe”, “cantas mal”, “eres tonto” o en general, cualquier cosa que nos haga dudar de que a los demás les gustamos. Mal lo llevamos de adultos. Imaginaos los niños, que hasta bien entrada la adolescencia están construyendo su imagen de sí mismos, su personalidad, su “quién soy yo”.
Aprender a decir a los demás lo que no nos gusta, sin despreciar, puede servirnos para tener una vía de comunicación con los otros más amigable, que evita enfados y peleas, y que nos deja la satisfacción de ver que el de enfrente no se siente mal con nuestras palabras. Aprenderemos pues a hablar de los hechos, o de las cosas, pero no de las personas. Y ya de paso reflexionaremos sobre quiénes somos y con qué o quién o quienes nos identificamos, qué nos gusta de aquello o aquellos que imitamos.

domingo, 2 de marzo de 2014

Bienvenida

¡Bienvenidos! El objetivo de este blog es manteneros informados del desarrollo de las clases de Inteligencia Emocional y que podáis seguir a través de estas entradas, el programa de trabajo con los pequeños en las clases semanales. Los tres trimestres del curso están estructurados en tres temáticas: vocabulario emocional en el primero (trabajar, ampliar y profundizar en lo que saben sobre emociones), comunicación (empatía y asertividad) en el segundo y motivación (automotivación y autoconcepto) en el tercero. Aunque muchas clases incluyen ejercicios que trabajan varios temas y aprovechamos la interacción en clase para sacar todas las lecciones que podemos.
Suena todo muy formal ¿a que sí? Creedme, los niños pasan esta hora de la semana esencialmente jugando. Dibujamos, ya que el dibujo es un vehículo inestimable para que los pensamientos de los peques tomen forma. Escenificamos, y los pequeños tienen la oportunidad de actuar en emociones que no están sintiendo pero que evocan. Leemos, ya que los cuentos sirven como metáfora de los mensajes que queremos reflexionar y los animales nos vienen de fábula (¡nunca mejor dicho!) para canalizar las reflexiones. Jugamos, porque a través del juego experimentamos valores esenciales. Voy a detenerme aquí un poco, porque creo que vale la pena extender un poco esta explicación. Las investigaciones más recientes apuntan a que el juego es una forma “segura” para los niños de experimentar física y mentalmente sobre vivencias que luego la vida irá presentándoles y que resolverán de manera más competente cuando más hayan desarrollado la habilidad. Con esto quiero decir que jugar es un asunto realmente serio. Todas las clases comienzan con un juego. Os podré un ejemplo. Para que el grupo gane confianza mutua, jugamos a que uno con los ojos vendados busque y encuentre a un compañero que tintinea unas llaves. El grupo entero hace un círculo alrededor de los jugadores, cogidos de las manos. El grupo entero ha de guardar silencio para que el cazador pueda escuchar, y todos de las manos protegen al cazador que no ve, para que no pueda hacerse daño. Todos protegen, colaboran, aceptan las normas, trabajan en equipo y se sienten parte de algo. El cazador se guía por sus sentidos, el cazado se divierte. Todo el mundo aprende algo y todos a la vez disfrutan.
Esto os dará, espero, una idea de lo que hacemos en clase y no os sorprenderá tanto cuando los pequeños vengan con un dibujo de sus mejores habilidades por terminar, os cuenten que han sido murciélago o mariposa, o hablen de la abejita valiente que asustaba a los cazadores.

Gracias por confiarme a vuestros hijos, os aseguro que para mí también está siendo un aprendizaje inestimable.